Solo quienes han sido músicos saben qué se siente al acabar un concierto y verte abrazado por tus seguidores. El nirvana, si existe, debe ser algo así. Eso, por un lado. Y por otro, que siempre he confirmado y reconfirmado que la comunidad heavy es de las más acogedoras, respetuosas y buena gente.
Hoy todo ello lo ha celebrado el grupo Sugoi de Elorrio. Músicos de raza y personas de corazón. A todo esto, sumar que no sabemos bien lo que tenemos, la gran alternativa que es Amaraun Arte Fabrika, un oasis en un mundo en el polo opuesto a la BECmanía que ya agota. Todos los aplausos para quienes lo mueven y remueven son pocos. Sigue existiendo contracultura. Sigue existiendo lo que un día existió. En Muntsaratz y ondeando, en la llegada, una raída bandera de Palestina. Cinco letras para una banda que hoy llegaba de Elorrio con dos discos y aquella maketa bajo el brazo. Y camisetas de calidad no habitual. ¡Cómo cuidan todos los detalles en sus trabajos! Y eso que llevan remando desde septiembre de 2003, décadas en las que no han bajado los brazos.
Me contaba Mikel, guitarrista y coros, a quien conocí cuando tocaba en un grupo anterior llamado Tirain, que les fue tan bien el setlist del concierto en el Ateneo de Elorrio que hoy han querido volver a tocarlo. Y si entonces fue talismán, esta tarde también. Coros, aplausos, vaciles, manos cornudas y camaradería a borbotones. Todo ello mientras se iba desgranando el plomo musical de sus discos: ‘Egia’ y el nuevo, ‘Reset’, a la venta incluso en elegante formato de vinilo. Tocan muy bien, cantan muy bien y son muy buena gente. En su txanpa final han compartido una versión: “Heart of Storm”, de Lost Horizon, casi cerrando una tarde que no solo ha sido un concierto, sino una celebración de lo que la música puede llegar a ser cuando se hace desde dentro, cuando convierten el heavy en familia.
Fotos y texto: Iban Gorriti (Muga Kultura)






