Día extra de fiesta en Pamplona, que tras dar por finalizados sus San Fermines de 2025, daban la bienvenida a los alemanes Scorpions celebrando su 60 aniversario.
A priori no era el día adecuado para este concierto, al llegar tras una semana de fiesta en la capital navarra y además con el hándicap de ser un martes, complicando la asistencia para aquellos que tenían pensado venir de los territorios de alrededor.
A pesar de ello, para cuando salió a escena el cuarteto de rock norteamericano Dirty Honey, el Navarra Arena ya presentaba una muy buena entrada, siendo la combinación perfecta para caldear el ambiente.
Los angelinos están inmersos en la promoción de su álbum en directo, ‘Mayhem And Revelry’, publicado en febrero de este mismo año y del que dieron buena cuenta a su paso por Pamplona.
Muy a nuestro pesar solo pudimos disfrutar de los primeros cortes de su descarga como “Gypsy” o “California Dreamin”, dejándonos a pesar de la brevedad, una gran sensación de su directo.
Un par de minutos más tarde de la hora prevista, comenzaba el show de Scorpions. Están conmemorando que llevan la friolera de 60 años al pie de cañón, y así se homenajea al principio de su concierto, con un vídeo que repasa las seis décadas de la banda.
“Coming Home” es la primera en caer, en la que Klaus Meine avanza lentamente hacia el centro del escenario, mientras va recitando las primeras estrofas, hasta que se le une el resto de la banda, llegando la primera ovación de la tarde-noche.
“Gas in the Tank”, única referencia a su último álbum publicado ‘Rock Believer’ (2022), y ‘Make It Real’ con un incansable Rudolf Schenker yéndose en varias ocasiones hasta el final de la pasarela que se incrustaba entre en público, fueron las siguientes en caer.
Muchas son las dudas que rodean a la banda en cuanto al estado y la edad de sus integrantes, y ya en su arranque vimos a un Klaus más estático que en otras ocasiones y una voz un escalón por debajo.
Tras “The Zoo” y la instrumental “Coast To Coast”, con Rudolf Schenker y Matthias Jabs abarcando con su movilidad casi la totalidad del escenario, llegaba el medley “Top of the Bill / Steamrock Fever / Speedy’s Coming / Catch Your Train”, todo un regalo para sus seguidores más veteranos.
“Bad Boys Running Wild” y “Delicate Dance”, en la que Rudolf dejó su sitio a las seis cuerdas a Ingo Powitzer, técnico de guitarras de Matthias Jabs, daban paso a “Send Me an Angel” y “Wind of Change”, dos de sus baladas más reconocibles, cantadas a pleno pulmón por el público que abarrotaba a esas alturas el Navarra Arena.
Al grito de Meine de: You wanna rock?, llegaron “Loving You Sunday Morning” y “I’m Leaving You”, sirviendo además para dar paso a los solos de Paweł Maciwoda al bajo y Mikkey Dee a la batería, llevándose este último otra de las grandes ovaciones de la noche.
La banda volvía a escena para el último arreón con “Tease Me Please Me”, “Big City Nights” y la archiconocida “Still Loving You”, cantada también a pleno pulmón por los presentes.
Era la hora de los bises, que vinieron acompañados por un enorme escorpión hinchable que ocupaba gran parte de la parte trasera del escenario, poniendo el Navarra Arena patas arriba con “Blackout” y “Rock You Like a Hurricane”.
Estamos ante una banda que es historia viva de la música, que cuenta con temas convertidos en himnos que perdurarán en el tiempo. Música que no entiende de edades, desde los que están en el escenario, hasta el público presente con una gran cantidad de niños.
Lejos del debate de si deberían de despedirse de los escenarios o no, deberíamos seguir disfrutando de esta banda mientras podamos. Dejemos que sean ellos quienes decidan cuándo se para la máquina, se lo han ganado tras echar kilómetros durante seis décadas.
Texto y fotos: Lakatus ML
Promotora: Madness Live















