Mañana sábado, el mundo del heavy metal mirará hacia Aston, distrito obrero de Birmingham (Inglaterra), cuna tanto de Black Sabbath como del género musical que definieron. Allí, en el estadio Villa Park, la banda se reunirá por última vez sobre un escenario, con un Ozzy Osbourne afectado por el Parkinson, pero decidido a despedirse en alto. Junto a él estarán los otros tres miembros fundadores: Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward. No tocaban juntos desde hace 20 años. El concierto se ha promocionado como “el mayor espectáculo de heavy metal de la historia“, y será benéfico.

Pero el cuarteto no estará solo. En esta cita histórica también actuarán grupos de la talla de Metallica, Guns N’ Roses, Tool, Slayer, Pantera, Gojira, Alice in Chains, Halestorm, Lamb of God, Anthrax, Mastodon y Rival Sons. Además, se espera la participación especial de figuras icónicas del rock y metal como Billy Corgan (The Smashing Pumpkins), Tom Morello (Rage Against the Machine, Bruce Springsteen), David Ellefson (ex-Megadeth), Fred Durst (Limp Bizkit), Jonathan Davis (Korn), Jake E. Lee, KK Downing, Lzzy Hale (Halestorm) y Mike Bordin (Faith No More), entre otros. A última hora, Wolfgang Van Halen ha anunciado su baja por problemas de agenda.

Las entradas para el concierto están agotadas, pero todavía es posible verlo en directo por streaming, con precios de 27 o 60 euros, disponibles en la web oficial (clicando AQUÍ). Mientras tanto, Birmingham —a menudo injustamente tachada de fea— vibra con orgullo al ritmo de Sabbath. Desde hace días, la ciudad entera vive una cuenta regresiva marcada por la emoción y el homenaje. Sus calles exhiben exposiciones al aire libre sobre la legendaria banda, activa desde finales de los años 60. Desde 2019, un puente y un canal en Broad Street llevan su nombre.

El Museo de Arte y Galería de Birmingham mantiene abierta hasta el 28 de septiembre la exposición “Working Class Heroe”, dedicada al grupo. En la terminal de trenes y autobuses se ha instalado un enorme toro metálico —símbolo de la ciudad— rebautizado como Ozzy, y no faltan guiños en los comercios locales: desde cervezas temáticas hasta estudios de tatuaje que lucen el logo de la banda.

Birmingham es también una ciudad de murales, y muchos de ellos homenajean a estos pioneros del metal, especialmente en el distrito de Aston, donde todo comenzó y donde mañana todo terminará. Se estima que este evento generará más de 20 millones de euros para la economía local.
Una despedida épica. Un regreso a casa. Un tributo a la leyenda.
Foto de portada: Iban González.
Texto Iban Gorriti de Muga Kultura.
