Tras una primera edición en 2024, el hermano pequeño del PintorRock, regresaba a la localidad vizcaína de Durango.
Para esta edición en 2026, el Bonustrack nos tenía preparado un cartel de lo más variado, encabezado por los vitorianos Soziedad Alkoholika y los británicos The Toy Dolls.
El pistoletazo de salida a esta segunda edición en tierras vascas estaba previsto para las 10:00 con Disolventex. A pesar de que no pudimos llegar a tiempo, el Landako Gunea ya se respiraba un ambiente especial, con gran afluencia de público en sus aledaños. Con los horarios del festival en la mano, ya nos dimos cuenta que la jornada iba a ser un auténtico maratón musical, y para nosotros arrancaba fuerte con Manifa.
Con su tono reivindicativo y festivo, nos pusieron a bailar y cantar la gran mayoría de sus temas. Su frontman Mena, es capaz de abarcar el solo la totalidad del escenario, moviéndose de un lado a otro constantemente, y esa química que trasmite te acaba enganchando.
Sus clásicos “Incendiaremos La Noche” o “Cristales Rotos” no faltaron, marcandose un directo impecable como siempre.
El primer gran punto de inflexión llegó con Alfredo Piedrafita, cuya presencia aportó peso histórico y oficio. Su actuación, cargada de clasicazos de Barricada fue recibida con entusiasmo, llegando a conectar diferentes generaciones que estaban presentes en el recinto.
Como bien nos recordó Alfredo, el 18 de abril es el cumpleaños de la mítica banda de la Chantrea, marcándose una actuación a la altura de las circunstancias.
Le llegaba el turno a Josetxu Piperrak. Con un repertorio reconocible y actitud combativa, puso a cantar y bailar a todo Landako Gunea.
“Demokrazia”, “Kualier Día”, “Potrotaino” o “Gora Satarguda”, en la que contó con la colaboración de Mena de Manifa, fueron algunos de esos temas rescatados de la banda de La Ribera, en una actuación en la que tampoco faltó su clásica turuta, poniendo la guinda con “Piperrak”.
Kaotiko irrumpió con uno de los directos más sólidos de la tarde, riffs afilados y un público completamente entregado que ya no necesitaba calentamiento.
Con sus temas más reconocibles como “En El Barrio de Latón”, “Rico Deprimido” o “Otra Noche” no siguieron castigando la voz, y todavía no habíamos llegado ni al ecuador del festival.
Cuando El Último Ke Zierre subió al escenario, el Bonustrack ya era una olla a presión. Su actuación fue una de las más coreadas, con himnos que el público cantó de principio a fin, reforzando esa sensación de comunidad que marcó toda la jornada.
Un directo impecable en el que sacaron toda su artillería pesada como “Hasta Que Pierda La Voz”, “Camino De Rosas” o “Yo También Puedo Ser Malo”.
Sin apenas respiro, Kaos Urbano llevó la intensidad a un terreno más callejero. Su descarga fue una demostración de por qué siguen siendo una referencia del street punk estatal tras décadas en la brecha. Desde el primer acorde, el público respondió como si se tratara de un concierto propio más que de un festival: pogos constantes, brazos en alto y una comunión total entre banda y asistentes
Tras perdernos a Juantxo Skalari, momento que elegimos para recuperar fuerzas, ya estábamos preparados para encarar la recta final del festival.
Los vitorianos Segismundo Toxicomano, con una trayectoria que se remonta a finales de los 90, demostraron que siguen en plena forma. Su concierto fue un golpe tras otro, sin apenas tregua. Temas rápidos, directos y cargados de mala leche hicieron que el público entrara rápidamente en dinámica de pogo continuo.
La gente tenía ganas de Segis y los vitorianos nos dieron una buena ración.
Llegaba el turno de uno de los platos fuertes de la noche con Soziedad Alkoholika. A pesar de que sus temas más recientes no llegaron a conectar del todo, su directo acabo siendo demoledor. Sonido aplastante, precisión milimétrica y una intensidad que marcó uno de los picos absolutos del Bonustrack.
Por temas como “Cienzia asesina”, “Ratas”, “No kiero participar” o “Cuando nada vale nada” parece que no pasa el tiempo y se siguen coreando con las mismas ganas que el primer día. Como viene siendo habitual para el final se dejaron su ya clásico “Nos vimos en Berlín”.
Tras los vitorianos llegaban The Toy Dolls. El trio natural de Sunderland ofreció el contrapunto perfecto: humor, velocidad y un show dinámico que logró mantener al público arriba, demostrando que la diversión también puede ser frenética. No faltaron todos sus grandes clásicos, incluido “Glenda and the Test Tube Baby”, tema versionado por los barakaldeses Parabellum
Show divertido en el que dejaron bien claro, a la vista de su derroche físico, que tienen cuerda para rato.
A pesar de quedar el show de Dinamita, para nosotros ya había llegado el momento de retirarnos. Día completo donde cada banda ha aportado su personalidad y donde el público respondió como protagonista absoluto. Una jornada larga, intensa y sin concesiones que dejó claro que la escena sigue viva, unida y con mucho que decir.

Texto y Fotos: Lakatus ML



























